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¿Qué está pasando con los grados de Turismo? Una reflexión necesaria (y urgente).

  • Foto del escritor: Pablo Granell
    Pablo Granell
  • 10 feb
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 11 feb

En los últimos meses he mantenido conversaciones profesionales que, lejos de tranquilizar, refuerzan una preocupación creciente en torno a los estudios universitarios de Turismo. Intercambios con una amiga, exalumna y hoy doctora en una universidad del norte de España, y con el secretario de estudios de otra universidad en Santiago de Chile, coinciden en un mismo diagnóstico: la caída sostenida de solicitudes y matriculaciones en los grados de Turismo no es una excepción puntual, sino una tendencia clara y compartida en distintos países.



La pregunta es inevitable: ¿qué está fallando?

El turismo es, paradójicamente, uno de los sectores económicos más relevantes en países como España y Chile. Genera empleo, dinamiza territorios, sostiene economías locales y es clave en la proyección internacional de los destinos. Sin embargo, no está logrando atraer a las nuevas generaciones desde el ámbito académico.


¿No responden los grados actuales a las inquietudes reales de los estudiantes?¿Perciben los jóvenes que el esfuerzo formativo no se corresponde con las condiciones laborales posteriores?¿Sigue siendo el turismo un sector que, pese a su complejidad y exigencia, remunera por debajo de otros ámbitos profesionales?


El turismo es un sector de servicios altamente demandante: horarios extensos, picos de trabajo intensos, gestión constante de personas, resolución de conflictos, adaptación continua y una presión creciente por la excelencia. Y, aun así, la percepción salarial y de proyección profesional sigue siendo limitada frente a otros sectores con exigencias similares o incluso menores.


A esto se suma otro debate incómodo pero necesario ¿La gente joven ya no quiere ponerse al frente del servicio? ¿O simplemente no quiere hacerlo en condiciones poco atractivas, con escaso reconocimiento profesional y márgenes de crecimiento reducidos? Además, el intrusismo profesional continúa siendo una realidad persistente. La falta de una clara delimitación de competencias y el acceso al sector sin formación específica desincentivan a quienes sí apuestan por una carrera universitaria, al no percibir una ventaja competitiva clara.


Quizá ha llegado el momento de plantear una revisión profunda de los grados de Turismo. No como un simple lavado de cara, sino como una transformación estructural. Tal vez el camino pase por articularlos de forma más transversal, integrando, no como asignaturas sino como grados compratidos, disciplinas como Administración y Dirección de Empresas; Derecho; Ingeniería comercial; Marketing, datos y tecnología; Sostenibilidad y gestión territorial; Consultoría turística, como eje clave para formar en análisis, estrategia, desarrollo de proyectos, visión global del destino y capacidad de toma de decisiones.


La consultoría turística es hoy una de las grandes ausentes en muchas mallas curriculares, pese a ser una disciplina esencial para comprender el sector desde una mirada estratégica, crítica y aplicada. Formar profesionales capaces de analizar contextos, diseñar soluciones, acompañar procesos de transformación y aportar valor real a empresas y destinos es, probablemente, una de las claves para dignificar y proyectar la profesión.


El turismo actual necesita perfiles híbridos, con visión estratégica, capacidad de gestión, lectura de datos, conocimiento legal, competencias digitales y liderazgo. Y eso exige planes de estudio más ambiciosos, conectados con la realidad del mercado y con salidas profesionales claras y atractivas.


No se trata de cuestionar la importancia del turismo —esa está fuera de toda duda—, sino de preguntarnos si estamos formando para el turismo que existe hoy y, sobre todo, para el que viene.


Lanzo estas reflexiones con la voluntad de abrir debate. ¿Compartes este diagnóstico? ¿Lo ves desde dentro de la universidad, desde la empresa o desde la experiencia profesional?¿Dónde crees que están las soluciones?


Creo sinceramente que este es un momento clave para escuchar, repensar y actuar. Y quizá la mejor forma de empezar sea hablando de ello, sin miedo y con honestidad.

2 comentarios


Pilar Calleja
Pilar Calleja
11 feb

Exacto!! Esta misma reflexión la comentaba yo, no hace mucho, con estudiantes de 4º grado de turismo en la universidad de Nebrija. Les decía que hace unos cuantos años, cuando yo saqué mi titulo de turismo (4º promoción en Madrid), era obligatorio para los directores de hoteles, tener el titulo de Técnicos de Empresas y Actividades Turísticas, para dirigir un hotel, obviando así el intrusismo de otras titulaciones académicas y en mi caso, pudiendo así dirigir mi primer hotel con pleno derecho.

Siendo el Turismo en España un excelente aporte a nuestro PIB, es una pena que esta formación académica, no tenga el peso que se merece.

Les recordaba a estos futuros profesionales que cuando en un futuro y …


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Pablo Granell
Pablo Granell
12 feb
Contestando a

No puedo estar más de acuerdo contigo Pilar.

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